Pocas noticias asustan más a un acreedor que enterarse de que su deudor entró en concurso preventivo o fue declarado en quiebra. La Ley 24.522 de Concursos y Quiebras ordena estos procesos, pero para el acreedor suelen significar años de espera y un cobro parcial. Ante ese escenario, vender el crédito puede ser una alternativa razonable.
Qué es el concurso preventivo
El concurso preventivo es un procedimiento por el cual un deudor en cesación de pagos intenta acordar con sus acreedores para evitar la quiebra. Los acreedores deben verificar sus créditos ante el síndico y, si el deudor logra un acuerdo homologado, cobrarán según las condiciones pactadas, muchas veces con quitas y esperas.
Qué es la quiebra
La quiebra implica la liquidación de los bienes del deudor para pagar a los acreedores según un orden de privilegios. El proceso puede durar años y el porcentaje de recupero para los acreedores quirografarios (sin garantía) suele ser bajo. El cobro depende de cuántos bienes existan y de la posición de cada crédito en el orden de prelación.
Por qué la espera es incierta
- Los plazos judiciales son largos y difíciles de prever.
- Las quitas y esperas reducen el monto y lo difieren en el tiempo.
- En pesos, la inflación erosiona lo que finalmente se cobra.
- Los acreedores sin privilegio cobran últimos y muchas veces poco.
Un crédito verificado en un concurso es un derecho cierto, pero de cobro lento e incierto. Por eso tiene mercado.
Vender el crédito verificado
Un crédito ya verificado en un concurso o quiebra puede cederse a un inversor especializado en este tipo de recuperos. Para muchos acreedores, cobrar hoy un porcentaje cierto es preferible a esperar años un resultado que depende de la masa de bienes. La cesión se instrumenta como cualquier otra cesión de créditos del Código Civil y Comercial, con notificación en el expediente.
Quién compra estos créditos
Existen inversores que se especializan en créditos concursales: analizan el expediente, estiman el recupero probable y ofrecen un precio en función de ello. Para ellos, gestionar la espera y el trámite es parte del negocio; para el acreedor original, muchas veces no lo es. Podés consultar el texto de la Ley 24.522 en el portal de normativa oficial y las publicaciones concursales en el Boletín Oficial.
El rol de Debtalia
Debtalia es un marketplace que conecta a vendedores con compradores de deuda y no compra créditos. Si tenés un crédito verificado en un concurso o quiebra y preferís no esperar el desenlace, publicás tu operación y los inversores interesados te contactan con sus ofertas. Vos evaluás y decidís.
Antes de ceder un crédito concursal conviene asesorarte con tu abogado para que la cesión quede correctamente presentada en el expediente y el cesionario sea reconocido como nuevo titular.
La verificación de créditos
Para participar en un concurso o quiebra, el acreedor debe presentarse ante el síndico y verificar su crédito dentro del plazo fijado. Es un paso decisivo: quien no verifica en tiempo puede quedar fuera del reparto o enfrentar trámites más costosos para insinuarse tardíamente. La verificación define el monto reconocido y el carácter del crédito.
- Monto: el síndico revisa la documentación y aconseja qué suma admitir.
- Privilegio: se determina si el crédito es con garantía, con privilegio especial o quirografario.
- Causa: hay que acreditar el origen legítimo de la deuda.
Un crédito verificado y con sentencia de verificación firme es mucho más vendible que uno todavía en discusión, porque el comprador sabe exactamente qué está adquiriendo. Por eso, si pensás ceder un crédito concursal, conviene esperar a tener resuelta la verificación o dejar clara su situación al momento de publicarlo.
No esperes años, evaluá vender
Si tu deudor entró en concurso o quiebra, publicá tu deuda en Debtalia y conocé qué ofertas hay por tu crédito verificado.