Prestar dinero a un familiar, amigo o conocido es más común de lo que parece — y también lo es no recuperarlo. La buena noticia: las deudas entre particulares también se pueden vender, igual que las empresariales.
¿Qué deudas de particulares se pueden vender?
- Préstamos personales documentados (contrato privado o escritura).
- Dinero entregado por transferencia con concepto de préstamo.
- Reconocimientos de deuda firmados.
- Rentas de alquiler impagadas por un inquilino.
- Deudas por servicios prestados como autónomo a un particular.
¿Qué pruebas necesito si no hay contrato?
La falta de contrato no impide vender la deuda, pero sí reduce su valor. Sirven como prueba: justificantes de transferencia, movimientos bancarios, conversaciones de WhatsApp o email donde el deudor reconozca la deuda, burofaxes de reclamación e incluso testigos. Un consejo: antes de vender, intenta que el deudor firme un reconocimiento de deuda — multiplica el valor del crédito.
La jurisprudencia admite las conversaciones de mensajería instantánea como prueba, especialmente si se acompañan de justificantes bancarios que acrediten la entrega del dinero.
¿Quién compra deudas de particulares?
Despachos de abogados que gestionan reclamaciones de cantidad, pequeños inversores especializados en recobro y empresas de compra de deuda. Buscan precisamente lo que tú quieres soltar: créditos con descuento que ellos saben cómo reclamar.
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Efectos para el deudor
Tras la cesión, el deudor debe pagar al nuevo acreedor, con las mismas condiciones que tenía. Para ti, la relación termina: cobras el precio y te olvidas de perseguir a alguien de tu entorno — que a menudo es el mayor alivio en las deudas personales.