Vender una deuda impagada es una de las vías más rápidas para recuperar liquidez sin esperar años a un juicio. Aun así, hay errores que espantan a los compradores o rebajan el precio. Estos son los más frecuentes y cómo evitarlos.
1. Documentación incompleta
Un inversor paga por lo que puede demostrar. Si no aportas facturas, contratos, burofax o cualquier prueba del impago, la deuda vale menos. Reúne toda la documentación antes de publicar.
2. Poner un precio poco realista
Pedir el 100% del nominal ahuyenta ofertas. El comprador asume el riesgo y el tiempo de cobro, por eso las deudas se venden con descuento. Un precio de salida coherente atrae más ofertas y acelera la venta.
3. Esperar demasiado
Cuanto más antigua es una deuda, más difícil es de cobrar y menos vale. Vender pronto, cuando la prueba está fresca, maximiza lo que recibes.
- Revisa que la deuda no esté prescrita.
- Ten claro el importe exacto y los intereses.
- Indica si está judicializada o no.
4. No filtrar a los interesados
Publicar en un marketplace especializado te conecta con inversores reales, no con curiosos. Así las ofertas que recibes son serias.
Evitando estos fallos, la venta es más rápida y el precio, mejor. Publica tu deuda con toda la información y deja que los compradores compitan por ella.
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