Ante un impago tienes tres caminos: reclamar tú, encargar el recobro o vender la deuda. Ninguno es mejor siempre. Aquí comparas coste, tiempo y riesgo de cada uno para decidir con criterio.
Cuando alguien no te paga puedes reclamar por tu cuenta (extrajudicial o judicialmente), encargar el recobro a una empresa especializada, o vender la deuda a un inversor. Cada vía cambia quién asume el riesgo, cuánto tardas en ver dinero y cuánto te cuesta. La decisión correcta depende de tu caso: la solvencia del deudor, la documentación y tu necesidad de liquidez.
| Criterio | Reclamar tú | Recobro | Vender |
|---|---|---|---|
| Cuándo ves dinero | Meses o años | Cuando cobran | Al cerrar la venta |
| Coste inicial | Tasas, abogado, procurador | Comisión al éxito | Solo el alta del anuncio |
| Quién asume el riesgo | Tú | Tú (si no cobran) | El comprador |
| Cuánto recuperas | Hasta el 100% si cobras | Importe menos comisión | Precio con descuento, pero cierto |
| Esfuerzo | Alto | Medio | Bajo |
Resumen: reclamar puede recuperar más, pero es lento, caro e incierto. El recobro reparte el esfuerzo, pero el riesgo sigue siendo tuyo. Vender te da menos que el nominal, pero es dinero cierto, rápido y sin riesgo.
Es la vía para recuperar el 100%, pero exige tiempo, dinero y estómago. Empieza por la reclamación extrajudicial (burofax) y, si no funciona, la judicial: monitorio, juicio verbal u ordinario según el importe. Ganar no garantiza cobrar: si el deudor es insolvente, la sentencia no se traduce en dinero. Tiene sentido cuando el deudor es claramente solvente y la deuda está bien documentada.
Una empresa de recobro gestiona el cobro a cambio de una comisión, normalmente al éxito. Te quita trabajo, pero el riesgo sigue siendo tuyo: si no cobran, no recuperas nada (y a veces asumes gastos). Encaja cuando no quieres gestionar tú, pero sí conservar la titularidad de la deuda.
Vender es ceder el derecho de cobro a un inversor: recibes menos del nominal, pero es dinero cierto, rápido y sin riesgo. Traspasas el problema entero. Es la mejor opción cuando necesitas liquidez ya, cuando dudas de la solvencia del deudor o cuando no quieres dedicar más tiempo al asunto. Como referencia, lo habitual son descuentos del 35%-45% sobre el nominal.
Usa la calculadora y luego publica para ver ofertas reales.
Publicar mi deuda Ver deudas en ventaPuedes combinar vías: reclamar extrajudicialmente y, si no responde, vender; o vender una parte de tu cartera y reclamar el resto. Lo importante es no dejar la deuda parada envejeciendo, porque cada mes pierde valor.
Decidas lo que decidas, hazlo con tiempo. En España, desde la Ley 42/2015, las acciones personales prescriben a los 5 años (art. 1964 del Código Civil). Una deuda prescrita es prácticamente invendible e incobrable, así que la peor decisión suele ser no decidir.
Si dudas entre cobrar y vender, responde a estas cuatro preguntas y la respuesta suele aclararse:
Al comparar vías se suele olvidar el coste completo de reclamar. Además de tasas, abogado y procurador, hay que contar el tiempo (meses o años), la incertidumbre (ganar no es cobrar) y el coste de oportunidad de tener ese dinero parado sin trabajar para ti. Cuando sumas todo, un descuento por vender que a primera vista parece caro puede resultar más barato que un cobro que llega tarde, con costes y sin garantías.
Hay momentos en los que la balanza se inclina claramente hacia vender. Si el deudor ha dejado de responder, si ha cambiado de domicilio sin avisar, si acumula impagos con otros acreedores o si su empresa da señales de dificultad, cada mes que esperas resta valor a tu crédito. También es señal de vender cuando el asunto te consume tiempo y energía que necesitas para tu negocio. Reconocer estas señales a tiempo evita quedarte con una deuda que se deteriora en tus manos.
Decidas cobrar o vender, prepara primero el expediente: reúne el contrato o la factura, las comunicaciones de reclamación, los justificantes de la deuda y cualquier reconocimiento del deudor. Comprueba cuándo empezó a contar el plazo de prescripción. Un expediente ordenado mejora tu posición en ambas vías: si reclamas, refuerza tu caso; si vendes, sube el precio y acelera las ofertas. La preparación nunca se pierde, sea cual sea el camino que elijas.