Antes de ir a juicio, hay un paso que ningún acreedor debería saltarse: el burofax. Barato, sencillo y con efectos jurídicos importantes, es la mejor primera arma para reclamar una deuda.
Qué es y por qué importa
El burofax es un envío que certifica el contenido, la fecha y la entrega de una comunicación. Frente a un email o una llamada, deja prueba fehaciente de que reclamaste, qué reclamaste y cuándo.
Sus tres grandes efectos
- Prueba: acredita ante un juez que reclamaste de forma seria y por escrito.
- Presión: muchos deudores pagan al recibir un burofax, porque perciben que la reclamación va en serio.
- Interrumpe la prescripción: reinicia el plazo, evitando que la deuda quede fuera de plazo.
Ese tercer efecto es oro: un simple burofax puede salvar una deuda que estaba a punto de prescribir.
Cómo redactar un buen burofax
- Identifica claramente al acreedor y al deudor.
- Describe la deuda: origen, importe, facturas o contrato y fecha de vencimiento.
- Requiere el pago en un plazo concreto y con un medio de pago claro.
- Advierte de las acciones legales que emprenderás si no atiende el requerimiento.
Cómo enviarlo
Envíalo siempre con acuse de recibo y certificación de contenido. Conserva el justificante: es la prueba que necesitarás si el asunto acaba en los tribunales.
Burofax y venta de deuda
Una deuda con burofaxes de reclamación vale más en el mercado: demuestra diligencia del acreedor, acredita la existencia del crédito e interrumpe la prescripción, algo que todo comprador valora en su due diligence.
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Reclama, y si no pagan, vende
Envía el burofax para dejar constancia y ganar tiempo. Si aun así el deudor no paga y no quieres litigar, pon la deuda a la venta en debtalia.com: recuperarás parte del dinero sin más trámites.