Recibir la noticia de que tu cliente ha entrado en concurso de acreedores asusta, y con razón: cobrar se vuelve más difícil. Pero conocer cómo funciona el concurso te permite proteger tu crédito y decidir con cabeza.
Qué es el concurso de acreedores
Es el procedimiento previsto para las empresas o particulares insolventes que no pueden atender sus deudas. Su objetivo es ordenar el pago a los acreedores y, si es posible, permitir la continuidad del deudor.
Insinuar el crédito: el primer paso
Para poder cobrar, debes comunicar tu crédito a la administración concursal dentro del plazo establecido, aportando la documentación que lo acredite. Si no lo insinúas en plazo, tu crédito puede quedar postergado.
No comunicar el crédito a tiempo es uno de los errores más caros: puede relegarte al final de la cola de cobro.
La clasificación de los créditos
No todos los acreedores cobran igual. Los créditos se clasifican, a grandes rasgos, en:
- Créditos con privilegio (especial o general), que cobran antes.
- Créditos ordinarios.
- Créditos subordinados, que cobran los últimos.
Tu posición en esa clasificación determina cuánto y cuándo cobrarás.
La realidad: tiempo e incertidumbre
Los concursos son largos y, con frecuencia, los acreedores ordinarios recuperan solo una fracción del crédito, y años después. La incertidumbre sobre el resultado es alta.
Por qué muchos acreedores venden su crédito concursal
Existe un mercado de compra de créditos en concurso. Vender tu crédito a un inversor especializado te permite recuperar liquidez ahora, ceder la gestión y la espera, y eliminar la incertidumbre sobre lo que finalmente pagará el concurso.
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Convierte un crédito concursal en liquidez
Si tu deudor está en concurso, insinúa siempre tu crédito, y valora la opción de venderlo. En debtalia.com puedes publicarlo indicando que el deudor está concursado; hay inversores especializados en este tipo de créditos.