Toda empresa acumula tarde o temprano deudas de dudoso cobro. Saber cómo tratarlas en la contabilidad, y cuándo es mejor darles salida, es clave para tener un balance sano y realista.
Qué es una deuda de dudoso cobro
Es un derecho de cobro cuya recuperación es incierta: el cliente lleva mucho tiempo sin pagar, está en concurso, es ilocalizable o ha incumplido de forma reiterada. Mantenerla en el activo por su valor íntegro distorsiona la imagen de la empresa.
La provisión por insolvencias
Para reflejar el riesgo, se dota una provisión (deterioro) por insolvencias, que reduce el valor contable del crédito y reconoce la pérdida esperada. Así el balance muestra el valor recuperable realista, no el nominal.
Provisionar mejora la imagen fiel de las cuentas, pero el crédito sigue en el activo y en tu gestión: el problema no desaparece.
Deducibilidad fiscal de la pérdida
La deducibilidad del deterioro en el Impuesto sobre Sociedades está condicionada a ciertos requisitos, como el tiempo transcurrido desde el vencimiento, la situación de concurso del deudor o la reclamación judicial de la deuda. No toda provisión contable es automáticamente deducible.
La diferencia entre provisionar y vender
- Provisionar: reconoces la pérdida esperada, pero el crédito sigue en tu balance y tienes que seguir gestionándolo.
- Vender: el crédito sale del activo, materializas la pérdida real a valor de mercado y recibes liquidez.
Por qué vender sanea de verdad
La venta de la deuda a un tercero independiente documenta objetivamente el deterioro y cierra el expediente. En lugar de una provisión que arrastras año tras año, obtienes dinero real y eliminas el activo dudoso definitivamente.
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Cierra el ejercicio con el balance limpio
Antes del cierre contable, revisa tus saldos de dudoso cobro. En debtalia.com puedes venderlos, de forma individual o en cartera, y transformar un activo deteriorado en tesorería. Consulta con tu asesor el tratamiento fiscal concreto de tu caso.